DAMASCO/ESTAMBUL/BUENOS AIRES.- Durante el primer trimestre de este año, el Consulado argentino en Damasco emitió un 38% más de visas que en similar período del 2011 para ciudadanos de Siria que quieren viajar al país, presumiblemente para tomar distancia de la virtual guerra civil que atraviesan.
Las visas concedidas en los primeros tres meses de 2012 trepó a 29, frente a las 21 entregadas en similar etapa del año pasado, según confirmó el cónsul argentino en Siria, Carlos Pezzoni. Formalmente son denominadas "visitas familiares", ya que se justifican en el reencuentro en suelo argentino con parientes nacidos en Siria o con sus descendientes, por lo que tienen un carácter temporario de tres meses, aunque los viajeros suelen tramitar ante las autoridades argentinas una estadía más amplia o permanente.
Es el caso de Malak Saloun, de 32 años de edad, quien relató la salida de parte de su familia de la castigada ciudad de Homs, cuna de la revuelta contra el presidente, Bashar al Assad. "Mi mamá y dos de mis hermanas llegaron a Buenos Aires hace un mes después de mucho sufrimiento, escapando de los combates y dejaron atrás a mis otros dos hermanos y a una ciudad semidestruida", relató.
Malak está hace años en la Argentina, pero mantiene fuertes lazos con su pueblo natal. "Cuando la situación se hizo insoportable en Homs, sin luz, gas agua ni alimentos y en medio de los tiroteos, mi familia cerró la casa y huyó, porque era eso o una muerte segura", dijo, en base a los testimonios de sus parientes fugados del horror. También mencionó enfrentamientos a tiros y con explosivos entre rebeldes ("las autoridades dicen que son iraquíes, libios y oficiales del servicio de inteligencia francés", señaló), escenas de vandalismo, bombardeos masivos, batallas casa por casa entre el ejército y milicias armadas opositoras, y decenas de cadáveres abandonados en las calles.
La ONU calculó que 230.000 personas se desplazaron por el conflicto y que más de 60.000 se refugiaron en países limítrofes, como Jordania o Turquía.
Pedido de Annan
El mediador internacional para Siria, Kofi Annan, reclamó ayer un despliegue "rápido" de todos los observadores de la ONU encargados de vigilar el cumplimiento de la muy frágil tregua en el país, frecuentemente quebrada y con varios muertos por día. El enviado dijo que el alto el fuego es muy quebradizo y la situación, "sombría". Detractores del Gobierno denunciaron que las tropas de Al Assad ejecutan a los civiles que se acercan a los observadores. "Sería absolutamente lamentable que se produzca este tipo de intimidación, de acoso", afirmó la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.
La oposición quiere que la Liga Árabe exija una nueva resolución de la ONU con sanciones a Damasco, si es necesario con el uso de la fuerza. (Télam-AFP)